domingo, 20 de junio de 2010

VIAJE A TOLEDO (2)

Al día siguiente, tras un breve desayuno fuimos a la oficina de turismo de la plaza de Zocodover para conseguir información acerca del mejor itinerario que podríamos seguir para visitar la ciudad, así como referencias de los restaurantes y bares de la Toledo.
De allí nos dirigimos hacia el Alcázar, que estaba cerrado por reformas, por lo que nos conformamos en ver sólamente el exterior. Por supuesto hicimos las típicas fotos de turista:



Los exteriores del Alcázar:



Una vez rodeado el Alcázar nos dirigimos al punto de partida del resto de nuestra visita. Empezamos por la Catedral de Toledo:


La catedral sin duda es majestuosa, como todo gran monumento. Empleamos largo tiempo en recorrer todo su interior.
Además, se dio la coincidencia de que ese fin de semana estaban celebrando en Toledo un congreso eucarístico, por lo que la concentración de sotanas y hábitos por metro cuadrado era impresionante.

Posteriormente nos dirigimos a la Iglesia de Santo Tomé, en la que pudimos visitar una de las obras maestras de El Greco, El entierro del Señor de Orgaz. También comprobamos lo que iba a ser una tónica a lo largo del recorrido de la ciudad: 2,30 euros por cada iglesia, monasterio o monumento que visitásemos (excepto la catedral, que valía el triple).

Una de las cosas que más me llamó la atención de Toledo fue su trazado urbanístico musulmán, lleno de sinuosos callejones en los que apenas cabían dos personas, como podéis comprobar:



Desde la catedral nos dirigimos al barrio judío, ya que la noche anterior, Cintia, la camarera del pub, nos había indicado que la calle del Cristo de la Calavera se encontraba por esa zona. Aprovechamos para visitar el Monasterio de San Juan de los reyes, una obra maestra de la arquitectura, mezcla de gótico y mudéjar. Destacaba sin duda su bello claustro gótico y su precioso jardín:


No pude evitar fotografiar una gárgola muy original, que dedico especialmente a nuestra amiga Sibila, colaboradora del blog:


Después nos tomamos unas tapas en un bar de los alrededores del convento, mientras veíamos pasar a los integrantes del congreso eucarístico:


Además, ante la imposibilidad de encontrar por nuestros propios medios la calle de marras (Cristo de la Calavera), y convencidos de que no existía le preguntamos a un policía municipal, que callejero en mano nos indicó el lugar exacto en el que se encontraba la calle, justo en las proximidades del Alcázar (Cintia, ¡nos engañaste!, pero te lo perdono por lo simpática que eres).

La siguiente etapa de la visita fue dirigirnos a la Sinagoga de Santa María la Blanca, ya que queríamos apreciar el contraste entre el arte de las tres culturas, cristiana, judía y musulmana:


Más tarde visitamos la casa museo de Victorio Macho, un famoso escultor palentino. La casa está situada en la Roca Tarpeya, sobre el tajo. Muestra esculturas del autor y un audiovisual sobre Toledo. Las vistas desde la roca eran impresionantes, con el río Tajo rodeando la ciudad y el Puente de San Martín al fondo:



Las esculturas parecían tener vida, como el caso de este marinero vasco:



Luego pensamos en ir a visitar la Casa Museo de El Greco, pero al igual que el Alcázar estaba cerrada por obras, así que nos decidimos a buscar un bar o restaurante para comer. Encontramos uno en el que el comedor estaba situado en un típico barrio toledano. Así que rodeados de gente de todas las nacionalidades nos dispusimos a saborear los platos típicos de la zona. En mi caso, conejo sazonado; mis amigos, pierna de cordero.

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